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Una de las experiencias más exitosas es sin duda la de Porto Alegre, donde con el tiempo, se han logrado contrarrestar gran parte de los problemas que tenían debido a la concentración de poder, despilfarro de recursos y corrupción.

El presupuesto participativo ha estimulado la participación ciudadana y ha favorecido una más justa distribución del ingreso que se ha traducido en una mejor calidad de las acciones gubernamentales.

El proceso inicia en 1988 cuando triunfa el Partido de los Trabajadores. Un año después se implementa el presupuesto participativo y se firma un contrato político entre la sociedad y el Gobierno de la ciudad que se fue renovando y perfeccionando año tras año.

Al principio hubo poca participación y las posibilidades del gobierno de satisfacer las necesidades de la población eran escasas. Sin embargo, para 1990, la ciudad pudo sanear sus cuentas y pudo empezar a satisfacer dichas demandas.

Con lo anterior se inició un círculo virtuoso donde la población percibió que sus decisiones eran respetadas y que su participación daba frutos.

El sistema de Presupuesto Participativo en Porto Alegre consiste en una serie de reuniones en las que se definen las demandas regionales, las prioridades de la ciudad, los criterios de asignación de fondos y el programa de inversiones del municipio.

En la actualidad entre el 15 y el 25 por ciento del presupuesto se asigna según el modelo participativo y el resto se emplea para el pago de los salarios de los empleados y para pagar los gastos administrativos corrientes.

Para más información acerca de esta experiencia:

www.presupuestoparticipativo.com/Docs/ExpPortoAlegre.htm

 

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